El agua que necesita la Albufera

La falta de agua, la mala calidad y el reparto que se hace de ella han centrado buena parte de los debates del simposio "El parque de la Albufera, ahora", celebrado en el Jardín Botánico de la Universitat de València con motivo del 30 aniversario de la declaración de parque natural. Científicos, gestores de la administración, ecologistas y agricultores entre otros sectores implicados han participado en dos jornadas intensas, donde también se ha evidenciado que la reducción, que no la eliminación, de contaminantes que llegan al lago han hecho mejorar lentamente la estado ecológico del espacio en los últimos 20 años, pero de una manera totalmente insuficiente.

Protección y conservación, usos, agricultura, ordenación del territorio y el agua han sido los cinco ejes que han agrupado las mesas de debate sobre la situación actual de la Albufera de Valencia, cuando se cumplen 30 años de la protección del espacio como parque natural. Pero la cuestión clave que ha planeado sobre todos los debates es como siempre el agua. Las últimas lluvias evidentemente han beneficiado a la situación del lago, que en pocas horas ha pasado de tener un nivel muy por debajo de la situación habitual en noviembre a tener la necesidad de abrir las compuertas de las gargantas para liberar agua. La inundación invernal, la perellonà, ha llegado finalmente. A pesar de ello el parque natural arrastra un balance de falta de agua en cantidad y calidad, un punto en el que coincidieron todos los participantes en las jornadas.

La directora del Parque Natural, Paloma Mateache, en declaraciones a Samarucdigital ha mostrado muy crítica con las aportaciones que consigna el Plan Hidrológico del Júcar a la Albufera, que considera insuficientes y también reclama la mejora de las infraestructuras que controlan la llegada de aguas residuales. Mateache considera prioritario reparar los desperfectos del colector Oeste, que recoge las aportaciones de numerosas poblaciones y polígonos industriales que llegan al lago sin el tratamiento adecuado. También destaca la necesidad de aprobar el próximo año el nuevo Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) del Parque Natural, con el consenso de todas las partes implicadas. Víctor Navarro, Presidente de la Junta Rectora del Parque Natural, también coincide con la necesidad de aprobar un nuevo PRUG, el instrumento que regula qué actividades se pueden hacer en los alrededores del espacio protegido y cómo.


Desde la se insiste en que los recursos del Plan de Cuenca son adecuados para las necesidades de la Albufera, como recordó el representante de la CHJ en simposio Teodoro Estrela. El técnico de la Confederación aseguró que se han pasado de una asignación para la Albufera de 100 hm3 en 1998, a los 210 hm3 actuales. También insistió en la necesidad de terminar y poner en funcionamiento las infraestructuras hidráulicas de saneamiento, para reducir las aportaciones de contaminantes procedentes de lluvias y de las acequias de riego.

¿De quién es la culpa?

La mayor parte de los ponentes reclamaron la necesidad de coordinar el trabajo de todas las administraciones (Generalitat, Confederación y ayuntamientos) y los regantes para mejorar la situación. Recientemente la fiscalía de Medio Ambiente ha pedido a la conselleria de Agricultura y Medio Ambiente que sustituya la Junta de Desagüe a en el control del agua en la Albufera.

Mario Giménez, delegado de SEO-Birdlife en la Comunidad Valenciana, destacó a Samarucdigital que en el tema del agua se produce un constante intercambio de "lanzamiento de culpas entre todos los implicados", como ha ocurrido en el episodio de principios de noviembre con la disminución de los niveles de lago por debajo de mínimos históricos en invierno. En su exposición durante el simposio, el representante de SEO-Birdlife recordó que las especies de aves que dependen de la lámina de agua han reducido sus poblaciones como es el caso de la garza real, el pato colorado o la focha común.

Enric Bellido, de la Unió de Llauradors i Ramaders, reconoce que los niveles del agua se han decidido durante muchas décadas en función de las necesidades del cultivo del arroz, pero añade que en la actualidad es necesario atender además a las necesidades medioambientales de la Albufera. Bellido Asegura que los agricultores son víctimas también de la falta de agua.


Antonio Camacho, especialista en el estudio de los microorganismos acuáticos y presidente de la Asociación Ibérica de Limnología, destaca que "la conservación no es una opción, es la única opción" y que no se puede continuar actuando en contra de la naturaleza. Camacho, profesor de Ecología de la Universitat de València, ha destacado los problemas de salinidad que están afectando gravemente los ecosistemas de las matas, las islas de vegetación que alberga el parque, e insiste en la necesidad de conocer cómo funcionan los ecosistemas de la Albufera para poder resolver los problemas que padecen.

María Sahuquillo, técnica de la conselleria de Medi Ambient, explica que los análisis realizados en la vegetación sumergida de la Albufera muestran una "mejoría lenta pero insuficiente de las aguas del lago" en los últimos 20 años. La investigadora explica que se ha recuperado el 30% para la flora macrófitos en algunas zonas del parque natural, como las malladas. Las causas de esta tímida mejora están relacionadas con la disminución de aportaciones de contaminantes por la entrada en funcionamiento de depuradoras en las últimas tres décadas. A pesar de las mejoras, siguen llegando constantemente contaminantes a la Albufera, una circunstancia que se une a la disminución de aportaciones hídricas.

La gestión humana de la Albufera ha pasado por tres etapas. Una primera vinculada a la mar y la actividad pesquera, la segunda al cultivo del arroz y una tercera con nuevos usos e intereses como el sector turístico. Lo explica el geógrafo Carlos Sanchis, autor de una tesis doctoral sobre la evolución del paraje a lo largo de los años.

En el simposio también se habló de las experiencias de los humedales artificiales como el del Tancat de la Pipa, que en un reducido espacio ha conseguido recuperar el aspecto que tenía la Albufera hace 40 años, a partir de filtros verdes con vegetación acuática que funcionan como una depuradora natural para mejorar la calidad del agua. Una proyecto que además es un ejemplo de colaboración entre la Confederación Hidrográfica del Júcar, la Generalitat, las universidades, Acció Ecologista Agró y SEO-Birdlife.

Un comité de expertos, formado por representantes de las diversas áreas tratadas en las jornadas, recogerá todas las impresiones aportadas durante el simposio y elaborará un documento de conclusiones que se presentará el día 13 de diciembre, a las 19 h, en el Aula Magna del Centro Cultural la Nau de la Universitat de València.

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