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El 90% de las tortugas marinas analizadas contienen restos de microplásticos

Un estudio de la Universitat de València ha encontrado restos de microplásticos en el 90 por ciento de las tortugas marinas que ha analizado. El plástico es el contaminante más abundante en los océanos de todo el mundo. Un estudio de Greenpeace, elaborado en colaboración con el CSIC, asegura que hay una pieza de plástico por cada 4 m2 de mar y la tendencia está aumentando.

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Fèlix Tena

La dieta de la fauna marina está cambiando por diferentes razones, pero en el menú siempre aparece una guarnición que no ha sido encargada por los comensales basada en todo tipo de plásticos de diferentes tamaños, colores y toxicidad. Dos estudios europeos pioneros, en los que participa la Universitat de València, tratan de determinar hasta dónde ha llegado la presencia en el mar de esos residuos y cómo está afectando la vida marina en el Mediterráneo.

El primero de los trabajos es MEDSEALITTER, su objetivo es el análisis de cetáceos, peces o poliquetos para determinar la presencia de plástico en sus organismos. En él participan otras universidades mediterráneas y el trabajo está coordinado por Juan Antonio Raga, catedrático de Zoología de la Universidad de Valencia e investigador en el Instituto Cavanilles de Biodiversidad.

Un palito de las orejas mortal

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Foto portada del Facebook de INDICIT. Foto: MarcoAurelio Santos

El otro estudio es el que participa la Universitat de València se INDICIT, dedicado exclusivamente a las tortugas marinas. En él participan además Francia, Italia y Portugal, por parte de la Unión Europea, y también Túnez y Turquía. El trabajo está coordinado por Jesús Tomás del Departamento de Zoología, especializado en conservación animal. Como explica él mismo llevan “desde 1995 estudiando las tortugas marinas y lo que comen”. Ellos se encargan de recoger las tortugas que son localizadas heridas o muertas en el litoral para analizar las causas de su situación. Jesús Tomás detalla que “el 80 por ciento de las tortugas que hemos encontrado tenían residuos en su intestino, mayoritariamente plástico”, de dimensión mediana o grande. Habitualmente muchas tortugas confunden los plásticos en medusas, aunque cada vez más los investigadores han detectado como las tortugas evitan ingerir las piezas grandes de plástico. Jesús Tomás explica que en una ocasión una tortuga boba adulta (Caretta caretta) murió a causa de un palito de los utilizados para limpiar los oídos, la necropsia mostró como el elemento le había perforado el intestino.

El porcentaje de tortugas con residuos en su aparato digestivo aumenta en el caso de los microplàsticos hasta un 90%, según detalla Olga Novillo, investigadora del proyecto INDICIT, que explica que se consideran como microplásticos “las partículas de menos de 5 mimímetres”. Muchos de ellas provienen de la degradación de piezas más grandes y otras de los diferentes elementos que se utilizan en cosmética. Olga Novillo está elaborando una tesis doctoral sobre la relación entre los microplásticos con los Productos Tóxicos Persistentes y los efectos en la salud de la fauna marina y los humanos. Dentro de su trabajo analiza todo lo que encuentra en el interior de las tortugas. Ella es la única investigadora dentro del proyecto, que en la actualidad se dedica en exclusiva a analizar los microplásticos del Mediterráneo. Lo que es una evidencia, explica Olga, es que el plancton, con tamaños que no superan 1,8 mm., Ven su espacio físico invadido por los microplásticos y por lo tanto se reduce la disponibilidad de alimento.

Menos plástico, más Mediterráneo

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Raimbow Warrior. Foto: Álvaro Olavarría

Los plásticos suponen entre el 60 y el 80% de la basura total que está en el mar, y cada segundo que pasa más de 200 kilos se lanzan a alguno de los océanos del mundo. La contaminación afecta a todos los mares del planeta por donde se esparcen las llamadas “sopas de plástico”, grandes extensiones formadas por concentraciones de esos residuos arrastrados por las corrientes marinas. En principio esas “islas” se habían detectado sólo en el Pacífico, pero se ha confirmado que también se extienden por el Mediterráneo. Lo explica un informe de Greenpeace elaborado en colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas-Centro de Estudios de Blanes (CSIC-CEAB). “Un Mediterráneo lleno de plástico. Estudio sobre la contaminación por plásticos, impactos y soluciones. ” Confirma como el plástico no sólo invade el mar, sino que forma parte de la alimentación de la fauna marina. Al mediterráneo se encuentra una pieza de plástico por cada 4 m2 de mar y la tendencia está aumentando.

A lo largo del verano, Greenpeace ha lanzado la campaña “Más Mediterráneo, menos plásticos” con el reclamo del Raimbow Warrior, su embarcación insignia, como guía que ha visitado varias ciudades mediterráneas. La campaña comenzó precisamente en el puerto de Valencia. La intención de los ecologistas es reclamar la atención de los dirigentes políticos y la ciudadanía para la reducción efectiva del uso de plástico no degradable. Entre otras medidas, los activistas valoran favorablemente la prohibición definitiva de las bolsas de plásticos.

Gran parte del plástico que usamos cada día acabará en el mar aunque no la echemos directamente allí. Las corrientes de aire, los barrancos y ríos, o las pérdidas que se producen en las plantas de tratamiento, además de la basura que directamente se lanza en cualquier lugar en la naturaleza, han convertido el mar en un gran vertedero.

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